domingo, 20 de noviembre de 2011

Mario Alonso Puig habla sobre educación y aprendizaje

Conferencia del doctor Mario Alonso Puig. En sus libros y sus ponencias habla de neurociencia desde un enfoque de crecimiento personal. Me gusta muchísimo. Este vídeo reproduce la ponencia del segundo congreso de "El ser creativo" (Congreso de Mentes brillantes de Madrid).
Me interesa especialmente esta conferencia porque habla de como el sistema educativo interfiere en nuestra evolución.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sr. Griñán no haga mucho ruido que no le hemos votado

Tras las absurdas declaraciones de Griñan a cerca de la lactancia muchos de los blogs maternales han reaccionado escribiendo sobre el tema.

Yo me voy a limitar a transcribir el excelente post publicado por Mónica de Felipe en grupo maternal. Me cansa gastar mi energía en una discusión tan absurda. Para mi es como si estuviéramos debatiendo si les ponemos una sonda para que orinen, a los niños cuando nacen, o les dejamos hacer uso de su aparato excretor naturalmente.

Griñan y sus gilipolleces

De verdad que no lo iba a hacer. Por pereza y por que me aburre. Y además, me parece un ejercicio de mal gusto el tener que defender una y otra vez que un ser humano no es un molusco. El señor Griñán, uno de los políticos más mediocres que se puede ver en el panorama español hoy en día, es el presidente de la Junta de Andalucía sin haber sido votado por los andaluces, cargo dejado a dedo por Chaves (que navegó a más altas cotas de poder). Pues bien, en campaña y apunto de dejar el cargo (parece que no ganarán según todas las encuestas), al señor Griñán, de repente, le dan las ganas de hablar de igualdad. Y dice estupideces, yo no diré gilipolleces (él si lo hace) en un corte que podéis oír (allá vosotras)*1 y en la noticia de EL PAIS*2. La lactancia puede ser una excusa para los talibanes, así como la estulticia puede ser el refugio de políticos poco inteligentes o la crueldad la naturaleza de aquellos, que a sabiendas, mienten y elaboran teorías torticeras. La cuestión es que llegan las elecciones y los políticos sacan armamento pesado y, para mi desgracia, se ponen de acuerdo en esto PP y PSOE: los niños son como mejillones, los metes en la cuna, les endiñas una sonda y, cuando pueden pedirte dinero para un Happy Meal los sacas y... ¡ya está! Crianza cumplida.
Que el feminismo de la igualdad fue necesario no lo duda nadie.
Que hace aguas hoy día tampoco.
Que cada vez que un hombre habla de igualdad es él, el que tiene el poder.
Que no necesito que me defienda un hombre más bruto y maleducado que yo.
Que su defensa de la igualdad se cimienta en el abandono emocional de los más pequeños e indefensos.
Que no respeta mi libre voluntad (le puedo asegurar que amamanté sin culpa, lo hice porque me dio la gana y que sentía más placer con mi hija a la teta, de lo que nunca experimenté obedeciendo a un jefe).
Que el trabajo y la maternidad son incompatibles hoy día es verdad. Pero, ¿por qué a ningún político se le ocurre cambiar el sistema? Miremos a los países nórdicos.
Que los políticos hablan de igualdad, pero no la practican, y sus hijas y nietas con menos de 30 años son metidas a dedo en consejos de administraciones de grandes empresas sin experiencia previa.
Que sería deseable que los políticos tuvieran una visión de la vida algo más elevada.
Que sería imprescindible que los que nos gobiernan no equivocaran mejillones con bebés.
Por si alguien cree que es un post propagandístico, Rajoy y Rubalcaba (y los demás partidos políticos entre los que meto a los minoritarios) me parecen, en este tema, tan deplorables con Griñán: hombres blancos poderosos abanderando la causa de la igualdad de la mujer y confundiendo mejillones con seres humanos... ¡Ay!

Fuente original: Grupo maternal

Otros blogs que ha escrito sobre el tema:

Reeducando a mamá: Señor Griñán no se meta en nuestras tetas
Mimos y teta: Ya que no nos escuchan, no nos insulten… sres. políticos
Tenemos tetas: Cuando la ignorancia y la mala leche se juntan... dan un político
Ser mamá: Redes sociales, conciliación, maternidad y políticos

domingo, 13 de noviembre de 2011

El bueno y el malo

El otro día fuimos a casa de los abuelos y estaban viendo una película de tiempos el rey Arturo. Estaba ya terminando y mi sobrina de siete años gritaba ¡que maten ya al malo! En la escena se veían una serie de caballeros medievales sumidos en una cruenta lucha de espadas (los buenos, los que sirven al rey) y los malos (los amotinados). Me quedé perpleja, estoy acostumbrada a vivir sin televisión, y no daba crédito al ver que una niña tan pequeña pudiera estar hablando así. Y todo el mundo lo ve normal porque es una violencia justificada y sostenida por una historia contada para posicionar al espectador. Así se lavan los cerebros, así una persona deja su vida para ir a malgastarla a una guerra, así se ganan elecciones, con relatos manipuladores y efectos especiales.

La tele, el colegio y en general el pensamiento occidental no permite a nadie cambiar, los malos son malos y los buenos, buenos. Por supuesto los malos merecen la muerte y ser bueno es perfectamente compatible con ser asesino (si al que asesinas es malo, claro). Esta forma de ver al ser humano y de concebir el mundo es limitante, no reconoce que el bien y el mal, si es que existen, puedan convivir en una misma persona. Que una misma situación o aspecto a priori juzgado como malo pueda verse con el tiempo como lo contrario. Las polaridades son necesarias para la comprensión del todo pero no deben verse como compartimentos estancos, las fronteras se diluyen dependiendo del observador, del momento o de muchos otros factores.

En nuestra sociedad, a muchos niños se les llama malos con naturalidad, digamos que por costumbre. Te dicen en la cola del supermercado, que niño más mono ¿es bueno o malo?
Suelo quedarme atónita ante esta pregunta y me cuesta reaccionar porque para mi malo, malo...me viene a la cabeza Chuky (el muñeco diabólico)....y no me entra en la cabeza que un niño pueda ser así. Realmente es ficción, no existe nadie así, completamente malo.

Es frecuente que un niño escuche que es malo unas cuantas veces en el transcurso de su infancia. Ese mensaje entra en su subconsciente. Los niños primero escuchan la palabra y después buscan significado. Aprenden frente al televisor, viendo al malo malísimo de la película, serie o dibujos animados como es ser malo y puede darse el caso de que se identifiquen con ese personaje porque anteriormente alguien en quien confiaban les dio la denominación. Muchos son los casos que descubren años después en terapia este tipo de identificaciones. Personas que no pueden tener una vida plena, porque viven con culpa por ser malos y dañinos, sin serlo. Simplemente porque alguien a quién amaban les llamó así y le creyeron.

El que se identifica con el bueno no lo tiene mucho mejor, debe andar salvando a todos, agradando a todos, haciendo el "bien" (el bien aceptado socialmente), diciendo que sí a todo, muchas veces a pesar de sus necesidades y deseos. Dejemos de ser buenos y malos para ser nosotros mismos.

La palabra tiene mucho poder y la palabra dicha a un niño tiene más aún. Invito a cuidar nuestro lenguaje ante los niños y especialmente cuando las dirigimos hacia ellos precedidas de un "tu eres".

miércoles, 9 de noviembre de 2011

viernes, 4 de noviembre de 2011

Estamos leyendo :: Libros infantiles

El siguiente artículo forma parte de la iniciativa Estamos Leyendo, un Carnaval de Blogs iniciado porAmor Maternal para fomentar la lectura con los hijos y recopilar libros con historias positivas.

Estamos Leyendo. Carnaval de blogs de Amor Maternal


Me ha parecido super interesante y constructiva la propuesta de Louma de Amor maternal y me he animado a participar. Todavía Martín es muy pequeño y no leemos muchos libros. Nosotros no tenemos tele y somos muy sensibles a la violencia. Por lo que tenemos muy claro que queremos historias positivas que llenen su inconsciente de optimismo, confianza en sí mismo, imaginación y autoestima. Se sabe que el inconsciente opera en el 80% de nuestras vidas y es responsable de la mayoría de nuestras decisiones sin darnos cuenta. He escrito anteriormente sobre el tema en el post
"El poder del inconsciente"

Prefiero las historias de fantasía dónde se viven aventuras en mundos extraños y desconocidos. Eso les expande su capacidad de imaginar posibilidades para sí mismos y confío en que cuando tengan un problema sean capaces de usar la imaginación para crear y encontrar soluciones.

Volviendo a la televisión, el otro día en casa de los abuelos vi una serie llamada "Pepa Pig" y me pareció limitante para el ávido cerebro infantil, describe las mediocres aventuras de una familia normal, en casa, en la guardería, en el supermercado...Normaliza una vida mediocre. Es mi opinión.

En una de sus películas el doctor Deepak Chopra afirma que piensa que el éxito en su vida se gestó en su infancia mientras su madre le leía los textos sagrados de Bhágavad-guitá, mientras escuchaba se identificaba con los personajes y se imaginaba viviendo esas aventuras.

Los libros que quiero recomendar hoy son los dos infantiles de Wyne Dyer:

¡Eres increíble! y ¡Nada me detiene! , del Dr. Wyne W. Dyery Kristina Tracy, Sabai Ediciones, 2010.

Son libros con muy poca lectura, llenos de ilustraciones alegres, contienen mensajes claros, cortos y motivadores. Los considero alentadores y capaces de nutrir la autoestima y la confianza en las capacidades del niño.
Este tipo de afirmaciones positivas en primera persona dentro del inconsciente infantil tienen un inmenso poder para crear vidas felices y prósperas.

Si tienes algo que aportar sobre el cuidado del inconsciente infantil son bienvenidos tus comentarios. Gracias.



viernes, 28 de octubre de 2011

Chupa y calla


Como me alegro de que Martín nunca haya tenido un tapón para la expresión de emociones como el que muestra la imagen. Dicen que es más fácil criar a los niños con uno, pero me consta que es mucho más difícil vivir si lo has tenido en tu infancia.

Yo soy el vivo ejemplo de esto. Cada vez que me encuentro en una situación dónde tengo que hacerme valer, ser firme, poner límites y mantenerme en mi sitio y por lo que sea no lo consigo (generalmente miedo al rechazo) suelo estar al día siguiente con dolor de garganta o afonía. ¿Habrá alguna relación con el chupete?

Cuando el niño pide brazos o presencia materna (necesidades básicas), o cuando expresa cualquier tipo de incomodidad o dolor a través de la única herramienta de la que dispone para manifestárnoslo "el llanto" y recibe como respuesta un "no llores acompañado de un trozo de goma en la boca", el mensaje que recibe es: LO QUE TÚ NECESITAS NO IMPORTA.

Así aprendemos a desconectarnos de nuestras necesidades, a ponernos en último lugar, a no hacernos valer en situaciones que nos violentan o nos humillan (que se dan muchísimo dentro de este sistema patriarcal y jerarquizado).
Así aprendemos a obedecer al maestro, a no rechistar, ni discutir aunque nos parezca absurdo lo que dice el jefe, el profesor, el cliente, el funcionario, el político...
Así aprendemos a callarnos y aguantar, en lugar de pedir y reivindicar. En lugar de decir NO al abuso de poder, a los trabajos absurdos y sin sentido a cambio de dinero, a las necesidades impuestas, a separarnos de nuestros hijos a los cuatro meses para hacer trabajos que no tienen nada que ver con nuestra esencia, a que nos impongan parir como, donde, cuando y con quién otro decide.
Así aprendimos a ser espectadores pasivos ante la caja tonta que nos adoctrinó en los valores que quiso el gobierno de turno. Así aprendimos a tragar sin reaccionar.
Así se fabrica gente que no denuncia ni grita, que no sale a la calle a mostrar su inconformismo en época de cambios sociales. Así vivimos rodeados de personas que se creen insignificantes, desconocedores de su ilimitado potencial y su gran fuerza. Así empieza la adicción a la aprobación del otro y el miedo de perder la poca libertad que nos permitimos.

Ese miedo es real, es un miedo que quedó preso en el cerebro de un bebé, es una conexión neuronal en la que estamos atrapados porque se hizo en un cerebro sin madurar, sin más posibilidades, sin capacidad de gestión emocional. Cuando el miedo nos atrapa, nos sentimos paralizados, impotentes y se activan los mecanismos de supervivencia. Comienza a regir el cerebro reptil que sólo permite tres reacciones: bloqueo, huida o parálisis.

Ahora tenemos poder, somos adultos y tenemos muchas más neuronas, podemos conexionarlas de otro modo, podemos gestionar nuestro miedo...hemos madurado. A veces, seguimos dejando que aquello que se grabó en la etapa primal se apodere de nuestras vidas y nos paralice, bajo la creencia subyacente de que no valemos, de que no somos importantes.

La gran noticia es que nuestro cerebro es plástico, podemos cambiar, podemos reinventarnos, podemos ser y vivir como decidamos. En la era de la conciencia. los genes se transforman contigo y las neuronas se regeneran.

También puede interesarte el artículo de "El chupete por Ileana Medina"