miércoles, 2 de noviembre de 2011

Miércoles mudo - Contrapublicidad



viernes, 28 de octubre de 2011

Chupa y calla


Como me alegro de que Martín nunca haya tenido un tapón para la expresión de emociones como el que muestra la imagen. Dicen que es más fácil criar a los niños con uno, pero me consta que es mucho más difícil vivir si lo has tenido en tu infancia.

Yo soy el vivo ejemplo de esto. Cada vez que me encuentro en una situación dónde tengo que hacerme valer, ser firme, poner límites y mantenerme en mi sitio y por lo que sea no lo consigo (generalmente miedo al rechazo) suelo estar al día siguiente con dolor de garganta o afonía. ¿Habrá alguna relación con el chupete?

Cuando el niño pide brazos o presencia materna (necesidades básicas), o cuando expresa cualquier tipo de incomodidad o dolor a través de la única herramienta de la que dispone para manifestárnoslo "el llanto" y recibe como respuesta un "no llores acompañado de un trozo de goma en la boca", el mensaje que recibe es: LO QUE TÚ NECESITAS NO IMPORTA.

Así aprendemos a desconectarnos de nuestras necesidades, a ponernos en último lugar, a no hacernos valer en situaciones que nos violentan o nos humillan (que se dan muchísimo dentro de este sistema patriarcal y jerarquizado).
Así aprendemos a obedecer al maestro, a no rechistar, ni discutir aunque nos parezca absurdo lo que dice el jefe, el profesor, el cliente, el funcionario, el político...
Así aprendemos a callarnos y aguantar, en lugar de pedir y reivindicar. En lugar de decir NO al abuso de poder, a los trabajos absurdos y sin sentido a cambio de dinero, a las necesidades impuestas, a separarnos de nuestros hijos a los cuatro meses para hacer trabajos que no tienen nada que ver con nuestra esencia, a que nos impongan parir como, donde, cuando y con quién otro decide.
Así aprendimos a ser espectadores pasivos ante la caja tonta que nos adoctrinó en los valores que quiso el gobierno de turno. Así aprendimos a tragar sin reaccionar.
Así se fabrica gente que no denuncia ni grita, que no sale a la calle a mostrar su inconformismo en época de cambios sociales. Así vivimos rodeados de personas que se creen insignificantes, desconocedores de su ilimitado potencial y su gran fuerza. Así empieza la adicción a la aprobación del otro y el miedo de perder la poca libertad que nos permitimos.

Ese miedo es real, es un miedo que quedó preso en el cerebro de un bebé, es una conexión neuronal en la que estamos atrapados porque se hizo en un cerebro sin madurar, sin más posibilidades, sin capacidad de gestión emocional. Cuando el miedo nos atrapa, nos sentimos paralizados, impotentes y se activan los mecanismos de supervivencia. Comienza a regir el cerebro reptil que sólo permite tres reacciones: bloqueo, huida o parálisis.

Ahora tenemos poder, somos adultos y tenemos muchas más neuronas, podemos conexionarlas de otro modo, podemos gestionar nuestro miedo...hemos madurado. A veces, seguimos dejando que aquello que se grabó en la etapa primal se apodere de nuestras vidas y nos paralice, bajo la creencia subyacente de que no valemos, de que no somos importantes.

La gran noticia es que nuestro cerebro es plástico, podemos cambiar, podemos reinventarnos, podemos ser y vivir como decidamos. En la era de la conciencia. los genes se transforman contigo y las neuronas se regeneran.

También puede interesarte el artículo de "El chupete por Ileana Medina"

domingo, 23 de octubre de 2011

El derecho de la mujer a envejecer

Extraído del blog: Reverenciando nuestra feminidad
Fuente original: http://smoda.elpais.com

La moda se hace mayor
22/11/2011. Los cánones estéticos están cambiando, incluso en la red. Mujeres de más de 65 años reivindican su derecho a ser referentes de estilo.


Algo está cambiando en la industria de la moda. Cada vez más mujeres se están liberando de encorsetamientos sociales arcaicos como la edad. La presencia de la modelo británica Daphne Selfe sobre la pasarela de la Semana de la Moda de Londres en 1998 marcó el pistoletazo de salida de una nueva tendencia que celebra la belleza y el estilo de musas mayores de 65 años. «No tuve mi primera gran oportunidad en la industria hasta que cumplí los 70», confiesa Selfe. «Cuando me llamó mi agente para desfilar, me quedé atónita. Ahora hay muchas otras modelos mayores, e incluso una agencia especializada», explica. En el año 2000 vimos a la legendaria Carmen Dell’Orefice desfilando para John Galliano. Tenía entonces 69 años. Apenas dos años después volvió a pisar la pasarela de París en el primer desfile de Jean Paul Gaultier para la maison Hermès. Como ella, la pasada temporada otoño-invierno 2010/11, la danesa Gitte Lee se convirtió en el centro de todas las miradas al protagonizar la campaña de Céline con 75 años. «El estilo no tiene edad», asegura la veterana modelo.

Este otoño, a sus 90 años, otra mujer se ha convertido en la última musa de la moda y de la cultura popular norteamericana: Iris Apfel. «Soy una starlet geriátrica, querida», le contó a Ruth La Ferla de The New York Times. «De la noche a la mañana me he convertido en lo más. Tengo hasta un club de fans». En 2007, Iris posó ante el objetivo de Bruce Weber para Vogue Italia. Ahora, convertida en la protagonista del último documental de Albert Maysles –realizador de la cinta de culto Grey Gardens (1975)–, Apfel fue también la invitada de honor de la fiesta que celebraron el pasado 13 de septiembre, durante la Semana de la Moda de Nueva York, dos anfitriones de excepción: la bloguera de 15 años Tavi Gevinson –editora de la revista online Rookie Magazine (rookiemag.com)– y el fotógrafo de street-style Ari Seth Cohen, fundador del blog Advancedstyle.com, una página web con fotos de octogenarias anónimas con estilo. «Hace tres años me mudé a la Gran Manzana y allí descubrí a mujeres independientes, elegantes e inconformistas, que cambiaron mi visión de la edad», confiesa Cohen en una entrevista en exclusiva para S Moda. «Para ellas, la moda es una forma de expresión, que no está sujeta a las tendencias, sino a su personalidad. Son mujeres activas, con experiencia, que conocen muy bien su cuerpo y saben qué les favorece. No sienten la necesidad de impresionar a nadie. Se visten solo para ellas».

«Hace tiempo que defiendo que las mujeres no tienen edad… o, por lo menos, no una edad definida por la biología», nos cuenta Roberto Verino. «Hay mujeres con más de 60 años capaces de mostrar su estilo de una manera que transmite sorpresa, emoción y seducción. La gente joven reconoce en ellas una actitud ante la vida que admiran. Su determinación es sentirse guapas y no renunciar a ser libres», dice el diseñador gallego. «La moda es una catarsis en muchos sentidos», cree también Iris Apfel. Para la jovencísima Tavi Gevinson, los retratos de Ari hablan de aceptar la vejez no solo a nivel personal, sino también cultural. «John Waters afirma que el único modo de rebelarse hoy a través de la moda es combatir la frenética actitud antienvejecimiento que prevalece en las revistas y en la cultura de la fama actual», publicó la precoz editora en un post a principios de septiembre. Para Gevinson, las imágenes del blog AdvancedStyle.com son la mejor inspiración. «Recomiendo echarle un vistazo», añade. Esta fascinación intergeneracional explica el auge actual del vintage entre las jóvenes y el éxito de exposiciones sobre iconos de ayer, como la que acogerá en noviembre el London College of Fashion, en Londres, en honor a Carmen Dell’Orefice y su contribución a la moda.


«Ahora una mujer a los 60 años está espléndida y puede permitirse vestir con diseños que antes no habría llevado». Ángel Schlesser

«Me encanta conocer a gente joven y ver el mundo a través de sus ojos», dice Dell’Orefice.
«David [Dowtown –comisario de la exposición–] es mi conexión con la estética actual. El mundo se ha transformado de mil y una formas distintas a lo largo de mi vida; y los amigos que conocí en mis primeros años de trabajo –Irving Penn, Richard Avedon y Cecil Beaton– han muerto. Para mí, es un regalo conocer a alguien como David a mi edad». Las fotos de Carmen Dell’Orefice son el mejor testimonio visual de cómo han evolucionado los cánones estéticos a través de la historia. «La ropa es el mejor reflejo de una sociedad… y de una persona. Es el vehículo perfecto para explicar quién eres», afirma Iris Apfel. «Toda mi vida he dado forma a mis propias prendas y joyas. Algunas las he confeccionado yo misma; otras las he encargado. Puedes crear piezas maravillosas. Solo necesitas un poco de imaginación. Todos tenemos esa creatividad cuando somos jóvenes y desarrollamos nuestros talentos. Pero, desgraciadamente, muchos la pierden con los años», explica Apfel.

«No es una cuestión de atrevimiento ni de osadía. Ni siquiera es una cuestión de estilo, sino de forma de vestir, que ha evolucionado notablemente en las últimas décadas, tanto por la agilidad de la comunicación –omnipresente en la sociedad actual–, como por otro factor importantísimo, que es la cultura del cuerpo», reflexiona el diseñador Ángel Schlesser. «Ahora una mujer a los 60 años está espléndida y puede permitirse vestir con diseños que antes no llevaría por dos razones: una, por el físico; y otra, porque quizá la sociedad, de alguna forma, retiraba a la mujer de la vida pública a determinada edad», apunta el creador español.

A pesar de la obsesión actual por la eterna juventud –que asocia la belleza adolescente a sinónimo de éxito–, poco a poco los estereotipos están cambiando. Hoy la arruga no solo es más bella que hace 20 años, sino que comparte protagonismo sobre la pasarela con melenas canosas, como las que vimos en el desfile de Jean Paul Gaultier. Sus modelos pisaron la pasarela con pelucas violáceas, azuladas e incluso blancas, en homenaje a musas veteranas del celuloide como Helen Mirren, Judi Dench o Vanessa Redgrave. «La cirugía no impedirá que envejezcas», asegura la modelo Daphne Selfe. Y el mundo de la moda empieza no solo a aceptarlo, sino a celebrarlo.

domingo, 16 de octubre de 2011

Reeducándome en el optimismo

Hoy quiero compartir dos vídeos inspiradores y motivadores. Sobre el optimismo, el poder de nuestras creencias, de nuestros pensamientos positivos, de enfocarnos en lo que queremos. Este es un conocimiento que hace mucho tiempo que adquirí, lo dudé y lo comprobé hasta creerlo totalmente. Aún así mi mente fue entrenada en la carencia, la limitación y en la negatividad, así que constantemente busco y encuentro libros, vídeos, personas y situaciones que me recuerden y me renueven este aprendizaje hasta llegar a una integración total.
Yo quiero educar a mi hijo en la abundancia y en la positividad, quiero que su inconsciente esté lleno e creencias optimistas, que viva en la totalidad de las posibilidades y no tengo otra forma de enseñarle que integrando en mi vida este saber, dando ejemplo, observándome, poniendo conciencia en mis actos y palabras, cambiando.

¿Optimismo o realismo?


Will Smith - Ejemplo de vida

miércoles, 12 de octubre de 2011

El patriarcado y la ciencia: el ejemplo de la medicina

Hoy, para participar activamente en la revolución de las rosas de los miércoles, transcribo un fragmento de un artículo publicado por Joaquín Hortal Carmona en la revista Quillotro. Contiene una valiosísima información para todas las mujeres, habla sinceramente de la inutilidad de muchos procedimientos rutinarios y del ensañamiento de la medicina hacia las mujeres. Este valor se ve incrementado porque el autor es médico. Las nuevas generaciones de médicos tienen una visión más crítica. Espero que este sistema siga mutando gracias a todos los que queremos cambiar el mundo.

El machismo y la ciencia: el ejemplo de la medicina

Con la intención de añadir un nuevo punto de vista, yo haré alusión a la relación de la mujer con la nueva religión del s. XXI: la ciencia, y más en concreto la medicina. Me explico: digo lo de nueva religión porque las promesas que otrora hacían los curas de transcendencia y vida tras la muerte, ahora las hacen los médicos y médicas: la transcendencia en vida, la invulnerabilidad, la vida pseudo-eterna ya no son cosas de sotanas sino de batas. Pese a que nos declaremos cristianos en altos porcentajes, ante la enfermedad los dioses se quedan a un lado y la creencia se centra en la medicina con una ceguera tal que no somos capaces de distinguir sus inmensas limitaciones. Así, si bien coincido con Isidora en que la religión ha dado cobertura moral y legal a la discriminación de la mujer en nuestra sociedad en el pasado, hoy día su poder es muy limitado, y destaca la forma en que la ciencia es ahora la que es capaz de perpetuar las estructuras machistas. Aunque esta discusión tiene muchas aristas.

Mientras la medicina se adueña de la fe, la sociedad se medicaliza hasta el absurdo de no creernos sanos hasta que el médico o médica nos lo certifica. La mujer, muy por delante del varón, es la víctima propiciada de los excesos de medicalización de nuestra sociedad y de eso podemos aportar muchas y lamentables muestras.

Pongamos un primer ejemplo de encarnizamiento de la medicina con la mujer: el embarazo. Las que habéis estado embarazadas o lo estáis en este momento lo sabéis: analítica antes de la 12, la 16 y la 28 semanas de gestación, ecografías en la 12, la 22 y la 32, correas en la 38-40, estreptococo y coagulación en la 36, matrona o enfermería en la 8, la 16 y la 28, médico de familia en la 16 y 24 y 36, la tensión, el peso, … y lo que se me olvida. Y todo para una situación ¡absolutamente normal! ¡absolutamente fisiológica! como es el embarazo. Conozco muy pocas enfermedades que se les haga un seguimiento analítico tan violento durante 9 meses, y, mira tú, ¡el embarazo no es una enfermedad! El problema es la escasa base científica de tanta prueba. La OMS recomienda una sola ecografía en todo el embarazo: las mujeres pudientes salen, fácilmente, por 6-8 (las de la seguridad social y las del ginecólogo/a recomendada por la suegra, amiga, prima, etc); pero es que no hay pruebas científicas de que sea necesario hacer ni siquiera esa única ecografía en todos los embarazos: realmente solo habría que hacerla en embarazos de alto riesgo. Y como esto el resto de intervenciones: analíticas, toxoplasma, y no sigo… La mayoría de estas intervenciones van dirigida a detectar malformaciones y así decidir si abortar, pero es que a la mayoría de las mujeres ni siquiera se les pregunta ¿abortaría usted? Porque de no estar dispuesta a abortar, ninguna de estas intervenciones tiene sentido.

Otro ejemplo: la mamografía. Hablemos de números: para detectar un único cáncer de mama curable es necesario hacer 10.000 mamografías a 2.000 mujeres durante 5 años. Hasta aquí perfecto: si hay que hacer 10.000 mamografías y salvamos una vida, nada que objetar; pero no podemos olvidar que la mamografía tiene efectos secundarios. Así, a 200 de esas 2.000 mujeres la mamografía les dará una imagen sospechosa sin tener cáncer (falso positivo): se les realizará una biopsia, tendrán estrés emocional, ansiedad, depresión, baja laboral, tensión con su pareja, con sus hijos…, todo innecesario, hasta que el resultado de la biopsia les diga que no tienen cáncer. Pero peor aún, a 20 de esas 2.000 mujeres, la biopsia también les dará un falso positivo y se les extirpará un pecho, se les administrará quimio y radioterapia sin tener cáncer. ¿Y si una de esas 20 mujeres muere en la intervención? ¿Estará justificada la vida que se ha salvado con las 10.000 mamografías? A casi la mitad de las mujeres que os exponéis entre los 50 y los 70 años a una mamografía cada dos años os van a decir un día que os ha salido algo en la mamografía que hay que biopsiar, y vais a sufrir innecesariamente hasta que os digan que no era cancer… que deciros de perder un pecho innecesariamente. La mamografía disminuye la mortalidad por cáncer de mama, sí, pero de forma muy limitada, del 0,5% al 0,4%, y sus efectos colaterales son tan graves que no compensan la intervención. ¿Por qué entonces se siguen haciendo mamografías? ¿Por qué esa apología de la mamografía tan violenta que sufren las mujeres por parte de todas las administraciones? ¿Por qué este encarnizamiento gratuito con la mujer? Mi conclusión no es que se retire la mamografía pero sí que se os informe a las mujeres de a que os arriesgáis cuando decidís haceros una mamografía y que así decidáis libremente hacerla o no.

Y otro ejemplo: la citología no ha demostrado disminuir mortalidad por cáncer de cuello de útero en la mujer, como tampoco lo ha demostrado hasta el momento la vacuna del papiloma virus, mientras que ambas intervenciones tienen efectos adversos: ¿Por qué entonces se hacen? El papiloma virus también se ha relacionado con el cáncer de pene, ¿por qué no se recomienda vacunar a los varones? La base científica es la misma: mínima hasta el momento.

Y otro más: La menopausia se quiso convertir en una enfermedad tratable por los sofocos, sequedad vulvar, depresión, etc. Así, a finales de los 90 médicos/as de familia y sobre todo ginecólogas/os decidieron sin ninguna base científica tratar a todas las mujeres menopáusicas con hormonas. La consecuencia fue un reguero de mujeres muertas por cáncer de mama provocado por estos tratamientos hormonales: el tratamiento se retiró y hoy día solo está recomendado en pacientes ¡enfermas! y por un tiempo inferior a 3 años: ¡Y de esto sólo hace 10 años!

Y más: ¿A alguna de vosotras os han dicho alguna vez?: “Cómo tienes “X” años y no te ha visto nunca un ginecólogo”; seguro que todas la habéis escuchado alguna vez. La respuesta es fácil: “¿Para qué?, si yo no estoy enferma, ¿por qué habría de verme un ginecólogo?”

Y que decir de las enfermedades diagnosticadas hasta 10 veces más en mujeres que en varones: la depresión o la fibromialgia. En general trastornos con un gran componente cultural y que la medicina remedia con fármacos de dudosa eficacia, frecuentes efectos adversos y pingües beneficios para la industria farmacéutica.

Y no termina aquí, hay más actuaciones médicas dudosas sobre las mujeres: el tratamiento de la osteoporosis o el uso injustificado de aspirina para prevenir los infartos.

La excesiva medicalización de la sociedad afecta a mujeres y varones, pero, el trato que la medicina da a la mujer y el varón es distinto, es asimétrico, es mucho más agresivo para la mujer. Cánceres mucho más frecuentes en varones y también mucho más mortales, como es el cáncer de pulmón, se han mantenido alejados de intervenciones preventivas sin base científica como fueron las radiografías en el pasado o el TAC a todos los fumadores en el presente. Y es curioso que una prueba que sí ha demostrado disminuir mortalidad por cáncer de colon, como es la determinación de sangre oculta en heces cada dos años a partir de los 50, no tiene ni la mitad de promoción por parte de los medios que la mamografía o la citología (aunque últimamente he visto un par de veces al ex-torero Ortega Cano recomendándola en televisión).

Una excepción en el varón: se ha hecho durante años y aún hoy persiste la determinación del PSA y el famoso tacto rectal para el cáncer de próstata: sabemos que ni uno ni otro disminuyen mortalidad por cáncer de próstata y hay que huir de ambas intervenciones con carácter dañino: ¿Cuántas próstatas se han biopsiado y operado innecesariamente por un PSA elevado?

¿Por qué se ensaña la medicina con la mujer? Propongo una interpretación de esta agresión médica a la mujer que está en la línea del materialismo histórico: en nuestra economía de mercado la medicina, el acto médico, es un producto de consumo más, con su demanda, su oferta y su precio. De forma cultural, en la sociedad machista, la mujer tiene asignadas diversas tareas: la gestión de las labores del hogar, la educación de los hijos, el cuidado de los mayores… etc, y también la salud familiar: la mujer tiene grabada la función de cuidadora de todos. Al ser la mujer culturalmente más sensible al producto médico, el mercado sabe a quién dirigirse, y por tanto la oferta médica es más amplia y encarnizada sobre el consumidor principal: la mujer. Esa actitud del mercado hacia la mujer, que está legitimada como decía Maeda por la democracia, perpetúa esa asignación de tareas a cada género, es decir, perpetúa la sociedad machista.

Para terminar una conclusión: si yo fuera mujer y estuviera o me sintiera sana, jamás me acercaría a una médica o a un médico. Y si fuera mujer y me sintiera enferma, preguntaría, y mucho, antes de aceptar pruebas diagnósticas o tratamientos; trataría de obtener suficiente información para libremente decidir sobre mi salud.

Por: Joaquin Hortal Carmona

sábado, 1 de octubre de 2011

El regalo de la conciliación ¿Estás dispuesta a recibirlo?

Conciliación real ya!!
En estos días este es el grito que se escucha por facebook y por el ambiente maternal de internet. Y ya era hora, es hora de que conciliemos. Lo que yo me pregunto es a quién le estamos pidiendo conciliación. Para mi, la conciliación no se pide, ni se exige, simplemente se toma, se ejecuta. Dejemos de ser víctimas de las hipotecas, del estado, del jefe y de la sociedad. Es urgente que cada uno, cada una coja las riendas de su vida.
Para materializar la conciliación fuera, tiene que salir de dentro. ¿Estamos las madres y padres dispuestos a estar con nuestros hijos?
Invito a la Mª Conciliación de Sarai Llamas ha hacer examen de conciencia y preguntarse si de verdad quiere estar con sus hijos, si quiere asumir esa responsabilidad. Si la respuesta es afirmativa, hay formas de hacerlo. Es cuestión de tomar riesgos y cambiar su vida.
Cuando llevo a mi hijo por los parques, lo que veo, es que si vamos a un parque de zona rica los niños lloran porque no están con sus madres, porque son las siete o las ocho de la tarde y todavía no ha llegado. Muchas veces cuando llega exhausta todavía tiene que hacer mil llamadas de teléfono y quien juega con ellos es la sudamericana o filipina de turno que mira el reloj en lugar de mirar a los niños. (Con esto no digo que lo hagan mal, están haciendo una excelente labor, pero criar es duro y si no eres la madre de las criaturas es imposible que tengas la paciencia, la presencia y el interés que requiere la tarea).
Cuando me muevo por parques de zonas más pobres veo que las madres están con los niños, muchas porque están en el paro, que sólo se dirigen a ellos a gritos y para regañarles. Se unen a otras madres y los niños se quedan en el parque jugando, aunque las llamen no suelen acercarse a ellos (excepto en caso de caídas con sangre) . Son padres y madres ausentes emocionales, están sin querer estar y no saben por dónde abordar la tarea de criar niños. Porque en su mayoría, también ellos son niños emocionales que sólo pueden pensar en si mismos. Si hablo de esto es porque reconozco en mi una parte.
Tanto en unos parques como en otros, hay excepciones y espero que cada vez más.
Tanto la ausencia física y como la ausencia emocional provoca que los niños vivan experiencias de desamparo y abandono. La realidad es que ni unos, ni otros eligen conscientemente estar con sus hijos.
Dicho esto, volvamos a la conciliación:
¿Por qué muchas madres eligen trabajar en lugar de estar con sus hijos?
Por un lado el panorama social desvaloriza el hecho de ser madre, por todos los canales se recibe el mensaje de que si no manejas dinero propio no vales nada. Muchas mujeres han puesto toda su energía y su ego en su identidad exterior, en su imagen, su profesión, su independencia material, su estilo, su cuerpo….y la maternidad desencadena el desmorone de todo esto, para hacerte mirar tu interior. Ante este panorama, lo que más desean muchas es que pasen los cuatro meses (o menos) y salir corriendo para recuperar aquella “pérdida” en lugar de quedarse a disfrutar de su naturaleza, de su instinto, de su sexualidad.
Verdaderamente la maternidad es una experiencia tan hermosa, tan intensa que si te lo permites te conecta con el inmenso poder creador de tu cuerpo de mujer. Además del placer de tener al bebé piel con piel o de verlo crecer, avanzar, de sentir su energía, su cuerpo, su amor, su estar en el mundo, su alegría, su entera presencia….son tantos los regalos y los deleites que nos trae un hijo…
Entonces ¿Por qué muchas madres eligen trabajar en lugar de estar con sus hijos?
Se ejerce sobre nosotras una presión social tan potente. Los medios de comunicación, lo que hace la mayoría, el entorno, la familia... Lo primero que yo recomiendo es rodearse de una red que nos apoye y nos informe, que apoye nuestras decisiones, yo he encontrado este consuelo en los blogs, en facebook, twiter y por supuesto los libros. También recomiendo no ver la tele, ni leer “revistas de mujeres”. Son basura para el inconsciente, contaminan nuestra libertad, nos desconectan de quién somos, nos limitan, nos encierran en matrix.
Por otra parte están las mujeres mayores (la generación de nuestras madres, tías, suegras), yo me he encontrado muchas, que a pesar de haberse quedado en casa criando a sus hijos, te recomiendan que no lo hagas. A mi esto me subleva, ellas no han pasado por el dolor de la separación y han vivido bastante intensamente la experiencia sexual-maternal y en cambio te imputan ha hacerlo a ti. Tienen buena intención, no quieren que pierdas valor social como les pasó a ellas. A mi me sirve pensar que son otros tiempos y que yo he vivido muchas cosas antes de ser madre, además de saber que mi propio valor no se mide por lo que opinen los demás.
Ya lo he dicho muchas veces, la verdadera revolución, para mi, tiene que nacer del interior. Cada una debe dar valor al hecho de maternar y criar, tiene que dar valor a su intuición y a su instinto para que puedan cambiar las estructuras externas. Tenemos que tener información actualizada sobre las necesidades verdaderas de los bebés y sobre la repercusión de nuestros actos en sus vidas.
El hecho de criar a nuestros hijos tiene un inmenso valor, entre otras muchas razones, porque
  • Estamos creando una generación futura segura y fuerte. Quién sabe lo que puede llegar a hacer una generación así. Estamos cambiando el mundo ¡a mejor!
  • Estamos creyendo en nosotras y dando valor a nuestro instinto. (la mejor guía en cualquier situación).
  • Estamos disfrutando de cada sonrisa. La alegría se contagia, alarga la vida y mejora la salud.
  • Estamos ensanchando nuestro corazón, dando y recibiendo amor.
  • Estamos dándonos y el servicio es felicidad segura. La felicidad atrae lo mejor a nuestra vida.
  • Estamos madurando, saliendo de la infancia egocéntrica y aprendiendo a ver las necesidades del otro.
  • Estamos sanando nuestra infancia. (Lo que das te lo das y lo que no das te lo quitas).
  • Estamos agudizando nuestra creatividad, yendo más allá de los que creíamos nuestros límites. Estar con un niño te convierte en genio, estás todo el día inventando, haciendo malabares con el tiempo, el espacio y los materiales de los que dispones.
  • Estamos haciendo lo que nunca habíamos hecho. O sea nuevas conexiones neuronales. (Atrasando el Alzeimer).
  • Estamos conociéndonos, viviendo el reto de conocer facetas nuevas de nosotros mismos. Afrontando nuevos desafíos.
  • Estamos solos y la soledad es muy valiosa para saber quién eres y tomar fuerza para mostrarte al mundo.
  • Estamos siendo responsables y justo ahí reside la verdadera libertad.
  • Estamos viviendo en el cambio continuo. Acompañando a un bebé las rutinas son cambiantes diariamente tienes que crecerte en creatividad e inventiva, porque cada día, él es distinto, su cuerpo y su cerebro crecen, sus necesidades y hábitos se transforman. El secreto de la evolución es la adaptavilidad a los cambios. Sobrevive el que se adapta, por lo que es que conveniente tonificar ese músculo.
  • ........
Todo son ventajas, y entonces…
¿por qué muchas madres eligen trabajar en lugar de estar con sus hijos?
Porque en todo momento reitero que es una elección, elegimos vivir en casas con todas las comodidades, elegimos comprar ropa de marca, elegimos ser propietarios en lugar de inquilinos…..También podríamos elegir vivir con menos una temporada. LA CRIANZA ES UN RATO EN LA VIDA. Y pasa y cuando nuestro hijo tenga 20 años, no querrá dormir con nosotros, ni abrazarnos de la misma forma, ni estar con nosotros todo el día. Disfrutemos lo que hay cuando está. Observo que mucha gente vive el hecho de que sus hijos vivan su vida, como abandono o desamor cuando es lo natural, en cambio dejarlos con desconocidos ocho horas cuando son pequeños no es abandono y desamor. Suelen decirte “hay que trabajar”, sí, pero también hay que sentir y pensar en las consecuencias de nuestros actos.
La maternidad y paternidad es un cambio tan radical en la vida que bien cabría darle un espacio para reflexionar, para plantearnos un cambio.
Otra de las acciones prácticas que aconsejo a todo el mundo es la búsqueda interior. Porque la maternidad es el encuentro con la propia sombra. Pero no es igual “un encuentro” que “EL ENCUENTRO”. Si ya conoces tu sombra, si la has transitado y te es familiar, si ya has pasado alguna vez por tu noche oscura, en la maternidad sin duda rozarás de nuevo las heridas y verás cosas nuevas y más profundas, pero tendrás herramientas para lidiar con ello, tendrás asideros para sostenerte.
No es posible la conciliación si no hay una preparación emocional aunque sea básica. Estar con el bebé nos conecta con nuestra propia infancia, nos conecta con nuestro desamparo y dolor. Nuestros hijos nos obligan a escuchar nuestro llanto a través del suyo, nuestra frustración a través de la suya, nuestro dolor a través del suyo... Por eso hay quien decide no estar físicamente o no estar emocionalmente, desenchufando mediante diversas técnicas (generalmente las adicciones: el trabajo, las ocupaciones, la comida, la prisa, las compras….)
Así que la conciliación real, según lo que yo sé, viene de dentro y tenemos que concedérnosla cada una, cada uno. Primero creyendo en nosotras, en nuestra capacidad de criar y de educar. Creyendo en nuestro hijo que pide mamá, dándole crédito a ese pedido sin caer en pajas mentales como que necesita sociabilidad o los juegos que proporciona un “experto” (cuidadores de guarderías).
Otro aspecto es confiar en la vida, confiar en que si ha sido posible que se materialice la situación, si tienes un pequeño ser humano a tu cargo es porque puedes y estas preparada. Los recursos van apareciendo, porque el propio bebé también atrae lo que necesita. Estar presentes y despiertos, abiertos a lo que se presenta en cada momento. Hay formas de ganar dinero desde casa, a ratos. Muchas familias han montado una tienda on-line para estar con sus hijos, o un blog, o han optado por el teletrabajo o pedido el paro y mientras formarse en una profesión que no requiera tanta presencia física (podemos formarnos incluso on-line) o entrado en un negocio multinivel o todo junto. Posibilidades siempre hay y muchas. Quizá la maternidad/paternidad es la gran oportunidad para dedicarte a lo que amas para descubrir y explotar tus talentos, para dar lo mejor de ti mismo a este mundo (que por, cierto lo está necesitando). La cuestión es ¿Cuáles son tus prioridades? ¿Estás dispuesta a mejorarte a ti misma? ¿a aprender una nueva profesión? ¿Estas dispuesta a cambiar? ¿Estás dispuesta a renunciar a algunas cosas? ¿Estás dispuestos a arriesgar? Hoy con internet lo tenemos muy fácil. Quién no conoce a fondo este medio está perdiendo tiempo y dinero. Para mí la solución con mayúsculas para todo el mundo y en especial para las madres es ser autónomas.
El primer paso hacia la conciliación que yo di fue la firme decisión de que quería estar con mi hijo. No había otras opciones. A partir de haber tomado la decisión todo se edificó en torno a este centro. Siempre pensando en positivo y confiando. Pasé por un vacío, un vacío negro y muy fértil, dónde me imaginé la vida que ya estoy viviendo. Dónde tuve que sustentarme en mi propio ser, no en mi ego. Dónde hice nuevas conexiones neuronales, porque la incertidumbre lleva inexorablemente a la exploración y a la imaginación. ¡Nos hacemos más listos!
Que bueno sería que antes de quedarnos embarazadas estuviéramos enfocadas en la conciliación. Que bien estaría que todos supiéramos cuales son las necesidades de un bebé de cuatro meses antes de decidir traerlo al mundo. Estar informados es crucial para apreciar la importancia tan grande que tiene que los padres estén con sus hijos. Para mi la conciliación real es estar todo el tiempo con nuestros hijos los primero 3 años (entre padre y madre), sin rutinas de separación o si las hay como mucho de 4 horas y además sentirnos poderosas, exitosas, valiosas y ganar dinero. Para mí ha sido posible, para ti también puede serlo.
Las ayudas estatales y los cambios en las empresas llegarán después de los cambios sociales. Pero seguro que llegarán porque la conciencia llega a todas partes. A lo que me niego es a quedarme impotente pidiendo a quien no me da, prefiero darme a mi misma.
Por una parte, el tiempo juega en nuestro favor, porque las generaciones de hijos huérfanos ya se están haciendo mayores y estamos viendo consecuencias sociales, se está evidenciando el valor de la familia presente. Y va a más.
Con esto no quiero desvalorizar los movimientos sociales y las acciones entorno al tema, es bueno que se enteren de lo que queremos. Que conste nuestro inconformismo. Que pidamos. Siempre teniendo claro que el poder lo tenemos cada uno en nuestra casa.
Así que el regalo de la conciliación no nos lo va ha hacer papá estado, ni papá jefe hasta que no nos lo concedamos cada una internamente. Y como ya he dicho es un regalo que hay que estar preparada para recibir.