
viernes, 28 de octubre de 2011
Chupa y calla

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domingo, 23 de octubre de 2011
El derecho de la mujer a envejecer

Este otoño, a sus 90 años, otra mujer se ha convertido en la última musa de la moda y de la cultura popular norteamericana: Iris Apfel. «Soy una starlet geriátrica, querida», le contó a Ruth La Ferla de The New York Times. «De la noche a la mañana me he convertido en lo más. Tengo hasta un club de fans». En 2007, Iris posó ante el objetivo de Bruce Weber para Vogue Italia. Ahora, convertida en la protagonista del último documental de Albert Maysles –realizador de la cinta de culto Grey Gardens (1975)–, Apfel fue también la invitada de honor de la fiesta que celebraron el pasado 13 de septiembre, durante la Semana de la Moda de Nueva York, dos anfitriones de excepción: la bloguera de 15 años Tavi Gevinson –editora de la revista online Rookie Magazine (rookiemag.com)– y el fotógrafo de street-style Ari Seth Cohen, fundador del blog Advancedstyle.com, una página web con fotos de octogenarias anónimas con estilo. «Hace tres años me mudé a la Gran Manzana y allí descubrí a mujeres independientes, elegantes e inconformistas, que cambiaron mi visión de la edad», confiesa Cohen en una entrevista en exclusiva para S Moda. «Para ellas, la moda es una forma de expresión, que no está sujeta a las tendencias, sino a su personalidad. Son mujeres activas, con experiencia, que conocen muy bien su cuerpo y saben qué les favorece. No sienten la necesidad de impresionar a nadie. Se visten solo para ellas».«Hace tiempo que defiendo que las mujeres no tienen edad… o, por lo menos, no una edad definida por la biología», nos cuenta Roberto Verino. «Hay mujeres con más de 60 años capaces de mostrar su estilo de una manera que transmite sorpresa, emoción y seducción. La gente joven reconoce en ellas una actitud ante la vida que admiran. Su determinación es sentirse guapas y no renunciar a ser libres», dice el diseñador gallego. «La moda es una catarsis en muchos sentidos», cree también Iris Apfel. Para la jovencísima Tavi Gevinson, los retratos de Ari hablan de aceptar la vejez no solo a nivel personal, sino también cultural. «John Waters afirma que el único modo de rebelarse hoy a través de la moda es combatir la frenética actitud antienvejecimiento que prevalece en las revistas y en la cultura de la fama actual», publicó la precoz editora en un post a principios de septiembre. Para Gevinson, las imágenes del blog AdvancedStyle.com son la mejor inspiración. «Recomiendo echarle un vistazo», añade. Esta fascinación intergeneracional explica el auge actual del vintage entre las jóvenes y el éxito de exposiciones sobre iconos de ayer, como la que acogerá en noviembre el London College of Fashion, en Londres, en honor a Carmen Dell’Orefice y su contribución a la moda.
«Ahora una mujer a los 60 años está espléndida y puede permitirse vestir con diseños que antes no habría llevado». Ángel Schlesser
«Me encanta conocer a gente joven y ver el mundo a través de sus ojos», dice Dell’Orefice.

«No es una cuestión de atrevimiento ni de osadía. Ni siquiera es una cuestión de estilo, sino de forma de vestir, que ha evolucionado notablemente en las últimas décadas, tanto por la agilidad de la comunicación –omnipresente en la sociedad actual–, como por otro factor importantísimo, que es la cultura del cuerpo», reflexiona el diseñador Ángel Schlesser. «Ahora una mujer a los 60 años está espléndida y puede permitirse vestir con diseños que antes no llevaría por dos razones: una, por el físico; y otra, porque quizá la sociedad, de alguna forma, retiraba a la mujer de la vida pública a determinada edad», apunta el creador español.
A pesar de la obsesión actual por la eterna juventud –que asocia la belleza adolescente a sinónimo de éxito–, poco a poco los estereotipos están cambiando. Hoy la arruga no solo es más bella que hace 20 años, sino que comparte protagonismo sobre la pasarela con melenas canosas, como las que vimos en el desfile de Jean Paul Gaultier. Sus modelos pisaron la pasarela con pelucas violáceas, azuladas e incluso blancas, en homenaje a musas veteranas del celuloide como Helen Mirren, Judi Dench o Vanessa Redgrave. «La cirugía no impedirá que envejezcas», asegura la modelo Daphne Selfe. Y el mundo de la moda empieza no solo a aceptarlo, sino a celebrarlo.
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domingo, 16 de octubre de 2011
Reeducándome en el optimismo
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miércoles, 12 de octubre de 2011
El patriarcado y la ciencia: el ejemplo de la medicina

Hoy, para participar activamente en la revolución de las rosas de los miércoles, transcribo un fragmento de un artículo publicado por Joaquín Hortal Carmona en la revista Quillotro. Contiene una valiosísima información para todas las mujeres, habla sinceramente de la inutilidad de muchos procedimientos rutinarios y del ensañamiento de la medicina hacia las mujeres. Este valor se ve incrementado porque el autor es médico. Las nuevas generaciones de médicos tienen una visión más crítica. Espero que este sistema siga mutando gracias a todos los que queremos cambiar el mundo.
El machismo y la ciencia: el ejemplo de la medicina
Con la intención de añadir un nuevo punto de vista, yo haré alusión a la relación de la mujer con la nueva religión del s. XXI: la ciencia, y más en concreto la medicina. Me explico: digo lo de nueva religión porque las promesas que otrora hacían los curas de transcendencia y vida tras la muerte, ahora las hacen los médicos y médicas: la transcendencia en vida, la invulnerabilidad, la vida pseudo-eterna ya no son cosas de sotanas sino de batas. Pese a que nos declaremos cristianos en altos porcentajes, ante la enfermedad los dioses se quedan a un lado y la creencia se centra en la medicina con una ceguera tal que no somos capaces de distinguir sus inmensas limitaciones. Así, si bien coincido con Isidora en que la religión ha dado cobertura moral y legal a la discriminación de la mujer en nuestra sociedad en el pasado, hoy día su poder es muy limitado, y destaca la forma en que la ciencia es ahora la que es capaz de perpetuar las estructuras machistas. Aunque esta discusión tiene muchas aristas.
Mientras la medicina se adueña de la fe, la sociedad se medicaliza hasta el absurdo de no creernos sanos hasta que el médico o médica nos lo certifica. La mujer, muy por delante del varón, es la víctima propiciada de los excesos de medicalización de nuestra sociedad y de eso podemos aportar muchas y lamentables muestras.
Pongamos un primer ejemplo de encarnizamiento de la medicina con la mujer: el embarazo. Las que habéis estado embarazadas o lo estáis en este momento lo sabéis: analítica antes de la 12, la 16 y la 28 semanas de gestación, ecografías en la 12, la 22 y la 32, correas en la 38-40, estreptococo y coagulación en la 36, matrona o enfermería en la 8, la 16 y la 28, médico de familia en la 16 y 24 y 36, la tensión, el peso, … y lo que se me olvida. Y todo para una situación ¡absolutamente normal! ¡absolutamente fisiológica! como es el embarazo. Conozco muy pocas enfermedades que se les haga un seguimiento analítico tan violento durante 9 meses, y, mira tú, ¡el embarazo no es una enfermedad! El problema es la escasa base científica de tanta prueba. La OMS recomienda una sola ecografía en todo el embarazo: las mujeres pudientes salen, fácilmente, por 6-8 (las de la seguridad social y las del ginecólogo/a recomendada por la suegra, amiga, prima, etc); pero es que no hay pruebas científicas de que sea necesario hacer ni siquiera esa única ecografía en todos los embarazos: realmente solo habría que hacerla en embarazos de alto riesgo. Y como esto el resto de intervenciones: analíticas, toxoplasma, y no sigo… La mayoría de estas intervenciones van dirigida a detectar malformaciones y así decidir si abortar, pero es que a la mayoría de las mujeres ni siquiera se les pregunta ¿abortaría usted? Porque de no estar dispuesta a abortar, ninguna de estas intervenciones tiene sentido.
Otro ejemplo: la mamografía. Hablemos de números: para detectar un único cáncer de mama curable es necesario hacer 10.000 mamografías a 2.000 mujeres durante 5 años. Hasta aquí perfecto: si hay que hacer 10.000 mamografías y salvamos una vida, nada que objetar; pero no podemos olvidar que la mamografía tiene efectos secundarios. Así, a 200 de esas 2.000 mujeres la mamografía les dará una imagen sospechosa sin tener cáncer (falso positivo): se les realizará una biopsia, tendrán estrés emocional, ansiedad, depresión, baja laboral, tensión con su pareja, con sus hijos…, todo innecesario, hasta que el resultado de la biopsia les diga que no tienen cáncer. Pero peor aún, a 20 de esas 2.000 mujeres, la biopsia también les dará un falso positivo y se les extirpará un pecho, se les administrará quimio y radioterapia sin tener cáncer. ¿Y si una de esas 20 mujeres muere en la intervención? ¿Estará justificada la vida que se ha salvado con las 10.000 mamografías? A casi la mitad de las mujeres que os exponéis entre los 50 y los 70 años a una mamografía cada dos años os van a decir un día que os ha salido algo en la mamografía que hay que biopsiar, y vais a sufrir innecesariamente hasta que os digan que no era cancer… que deciros de perder un pecho innecesariamente. La mamografía disminuye la mortalidad por cáncer de mama, sí, pero de forma muy limitada, del 0,5% al 0,4%, y sus efectos colaterales son tan graves que no compensan la intervención. ¿Por qué entonces se siguen haciendo mamografías? ¿Por qué esa apología de la mamografía tan violenta que sufren las mujeres por parte de todas las administraciones? ¿Por qué este encarnizamiento gratuito con la mujer? Mi conclusión no es que se retire la mamografía pero sí que se os informe a las mujeres de a que os arriesgáis cuando decidís haceros una mamografía y que así decidáis libremente hacerla o no.
Y otro ejemplo: la citología no ha demostrado disminuir mortalidad por cáncer de cuello de útero en la mujer, como tampoco lo ha demostrado hasta el momento la vacuna del papiloma virus, mientras que ambas intervenciones tienen efectos adversos: ¿Por qué entonces se hacen? El papiloma virus también se ha relacionado con el cáncer de pene, ¿por qué no se recomienda vacunar a los varones? La base científica es la misma: mínima hasta el momento.
Y otro más: La menopausia se quiso convertir en una enfermedad tratable por los sofocos, sequedad vulvar, depresión, etc. Así, a finales de los 90 médicos/as de familia y sobre todo ginecólogas/os decidieron sin ninguna base científica tratar a todas las mujeres menopáusicas con hormonas. La consecuencia fue un reguero de mujeres muertas por cáncer de mama provocado por estos tratamientos hormonales: el tratamiento se retiró y hoy día solo está recomendado en pacientes ¡enfermas! y por un tiempo inferior a 3 años: ¡Y de esto sólo hace 10 años!
Y más: ¿A alguna de vosotras os han dicho alguna vez?: “Cómo tienes “X” años y no te ha visto nunca un ginecólogo”; seguro que todas la habéis escuchado alguna vez. La respuesta es fácil: “¿Para qué?, si yo no estoy enferma, ¿por qué habría de verme un ginecólogo?”
Y que decir de las enfermedades diagnosticadas hasta 10 veces más en mujeres que en varones: la depresión o la fibromialgia. En general trastornos con un gran componente cultural y que la medicina remedia con fármacos de dudosa eficacia, frecuentes efectos adversos y pingües beneficios para la industria farmacéutica.
Y no termina aquí, hay más actuaciones médicas dudosas sobre las mujeres: el tratamiento de la osteoporosis o el uso injustificado de aspirina para prevenir los infartos.
La excesiva medicalización de la sociedad afecta a mujeres y varones, pero, el trato que la medicina da a la mujer y el varón es distinto, es asimétrico, es mucho más agresivo para la mujer. Cánceres mucho más frecuentes en varones y también mucho más mortales, como es el cáncer de pulmón, se han mantenido alejados de intervenciones preventivas sin base científica como fueron las radiografías en el pasado o el TAC a todos los fumadores en el presente. Y es curioso que una prueba que sí ha demostrado disminuir mortalidad por cáncer de colon, como es la determinación de sangre oculta en heces cada dos años a partir de los 50, no tiene ni la mitad de promoción por parte de los medios que la mamografía o la citología (aunque últimamente he visto un par de veces al ex-torero Ortega Cano recomendándola en televisión).
Una excepción en el varón: se ha hecho durante años y aún hoy persiste la determinación del PSA y el famoso tacto rectal para el cáncer de próstata: sabemos que ni uno ni otro disminuyen mortalidad por cáncer de próstata y hay que huir de ambas intervenciones con carácter dañino: ¿Cuántas próstatas se han biopsiado y operado innecesariamente por un PSA elevado?
¿Por qué se ensaña la medicina con la mujer? Propongo una interpretación de esta agresión médica a la mujer que está en la línea del materialismo histórico: en nuestra economía de mercado la medicina, el acto médico, es un producto de consumo más, con su demanda, su oferta y su precio. De forma cultural, en la sociedad machista, la mujer tiene asignadas diversas tareas: la gestión de las labores del hogar, la educación de los hijos, el cuidado de los mayores… etc, y también la salud familiar: la mujer tiene grabada la función de cuidadora de todos. Al ser la mujer culturalmente más sensible al producto médico, el mercado sabe a quién dirigirse, y por tanto la oferta médica es más amplia y encarnizada sobre el consumidor principal: la mujer. Esa actitud del mercado hacia la mujer, que está legitimada como decía Maeda por la democracia, perpetúa esa asignación de tareas a cada género, es decir, perpetúa la sociedad machista.
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jueves, 6 de octubre de 2011
El Paradigma del Sistema Educativo
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sábado, 1 de octubre de 2011
El regalo de la conciliación ¿Estás dispuesta a recibirlo?
- Estamos creando una generación futura segura y fuerte. Quién sabe lo que puede llegar a hacer una generación así. Estamos cambiando el mundo ¡a mejor!
- Estamos creyendo en nosotras y dando valor a nuestro instinto. (la mejor guía en cualquier situación).
- Estamos disfrutando de cada sonrisa. La alegría se contagia, alarga la vida y mejora la salud.
- Estamos ensanchando nuestro corazón, dando y recibiendo amor.
- Estamos dándonos y el servicio es felicidad segura. La felicidad atrae lo mejor a nuestra vida.
- Estamos madurando, saliendo de la infancia egocéntrica y aprendiendo a ver las necesidades del otro.
- Estamos sanando nuestra infancia. (Lo que das te lo das y lo que no das te lo quitas).
- Estamos agudizando nuestra creatividad, yendo más allá de los que creíamos nuestros límites. Estar con un niño te convierte en genio, estás todo el día inventando, haciendo malabares con el tiempo, el espacio y los materiales de los que dispones.
- Estamos haciendo lo que nunca habíamos hecho. O sea nuevas conexiones neuronales. (Atrasando el Alzeimer).
- Estamos conociéndonos, viviendo el reto de conocer facetas nuevas de nosotros mismos. Afrontando nuevos desafíos.
- Estamos solos y la soledad es muy valiosa para saber quién eres y tomar fuerza para mostrarte al mundo.
- Estamos siendo responsables y justo ahí reside la verdadera libertad.
- Estamos viviendo en el cambio continuo. Acompañando a un bebé las rutinas son cambiantes diariamente tienes que crecerte en creatividad e inventiva, porque cada día, él es distinto, su cuerpo y su cerebro crecen, sus necesidades y hábitos se transforman. El secreto de la evolución es la adaptavilidad a los cambios. Sobrevive el que se adapta, por lo que es que conveniente tonificar ese músculo.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
Para cantar IV
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